|
Conocí a Mel Zelaya cuando todavía era lampiño y estudiaba agronomía en Catacamas. Mel por esos dias era dueño de un importante aserradero en las vecindades de la UNA y por las tardes se aparecía en carros "virguitos" con su equipo de futbol para potrear con los repolleros. Yo tenia 17 y él deberia tener 23 años. Yo sobrevivía con 30 pesos mensuales que mandaba mi familia.
En estos contrastes de la vida, en las primeras marchas de la Resistencia me encontré con un entrañable amigo, ex fiscal en Olancho y aguerrido militante de las causas justas de este país y en son de broma me increpó: "te imaginaste que algún día ibamos a andar haciendo ésto por este ca... de Mel"
Tampoco voté por Mel. No me convenció su figura campirana ni su discurso del parloteo tradicional de los politicos de turno. Tampoco le creí lo de "no mas concesiones mineras a cielo abierto", ni me impresionó que arrugara el discurso oficial e improvisara durante su toma de poseción. Otro colorado mas en la burra, de la mano de un sinvergüenza albino reconocido por su corrupta administración al frente de Hondutel, un politico mediocre y avorazada empresario del transporte busero en El Progreso.
Pensé que esa treta de la Licitación de los Combustibles no era mas que una bravuconada olanchana para ganar cámaras. Me retorció la conciencia cuando nos ofreció el apoyo para la elaboración de la Nueva Ley de Minería; me inspiró confianza su discurso anti imperialista en la ONU y la valentía con que enfrenta a los dueños de Tegucigalpa que defienden un campo de aterrizaje como que fuera el aeropuerto mas impresionante del mundo.
Ser parte de Petrocaribe, el Alba y mas acciones que nos pone ante el mundo como una nación remozada que ve al Sur, al abajo, al negro, al indio, al obrero, al campesino, a las mujeres, los jovenes, las matriculas gratis, los bonos solidarios, .... y por supuesto: con liquidez en el sistema bancario y un empresariado con ganancias extraordinarias... ¡con capacidad de pagar un salario mínimo dignificante de la clase obrera!
Un país digno de una democracia participativa (un peldaño mas alto en la evolución de la gobernabilidad) para dejar atrás el feudalismo politico enquistado una Constitución petrificada para salvaguardar el patrimonio usurpado por un clan mafioso de raices extraterritoriales.
¡Ese es El Mel de güevos que me la sube papa! ¡Vamos por la cuarta urna!
Es el mismo que me encontré en Managua comiendo Rosquillas de Danlí y emocionado por el impetu de una Resistencia diciplinada, innovadora y tercamente enamorada del liderazgo de Su Presidente, obstinados por una democracia equitativa. Un Mel prudente pero enérgico, enamorado de de sus mujeres La Pichu y Xiomara: Una Pichu que se comprometió a ser como los Pioneros Cubanos y Xiomara que se ha convertido en la peregrina del Orden Constitucional de su país. Un Mel profundamente religioso pero esceptico de los dogmas eclesiales, que le enseñaron a desconfiar de las víboras de la jerarquía y a bautizarse en las aguas del populacho. Un Mel que renuncia a la comodidad que da el poder acomodado, que desdeña su clase burguesa que conoce intestinalmente y se compromete con el pueblo porque tengamos "Una patria pijuda y libre... como la soñó mi abuelo"... Ese es el Mel que me voltió la conciencia.
|